ESAS PEQUEÑAS COSAS

Esas pequeñas cosas



Tengo ganas de escribir un blog sobre “esas pequeñas cosas” que nos pasan en la Tengo ganas de escribir un blog sobre “esas pequeñas cosas” que nos pasan en la vida y que cuando optamos por vivir solas, tenemos que enfrentarlo y confieso que tengo aproximadamente 20 años de hacerlo.


Me ha sorprendido el hecho de que existen detalles a los que en realidad tenemos que enfrentarnos las mujeres viviendo solas: el crecer muy pocas tuvieron la oportunidad de aprenderlo cosas tales como los trucos de la fontanería, mecánica (del carro), o sentimientos encontrados. Una de las cosas que he comprendido es que lo mejor es atender una a una, de esta manera se tornan en” esas pequeñas cosas”.


Así es que ante esto mi nueva hipótesis es que si escribo al respecto me quedará más claro lo que tengo que hacer para resolver cada una, al mismo tiempo me divierto ya que escribir es para mí una de las artes más disfrutables. Además, facilita compartir las vivencias personales qué es algo que me agrada.


Pues bien, les voy a contar que hace unos días me acabo de percatar que la regadera se debe limpiar aproximadamente cada 6 meses con una aguja. ¡Desenroscando la cebolla y picando con una aguja cada hoyito de la regadera, se enjuaga y! Vuala! Nuevamente el chorro a disposición.


Parecerá frívolo el comentario anterior, pero te invito a que pensemos ¿Por qué hasta ahora me enfrentó a esto? Mi respuesta:

¿dependencia, comodina? Sí, mientras había un hombre encargado yo me hice la que no podía, le tocaba a él. Entiendo los parámetros sobre los que se dio la convivencia. Estoy segura que duró mientras fuimos afines, pero como planetas en diferentes órbitas, se acabó la cercanía y vino la distancia.


Y me sorprendo con la sabiduría del universo, el orden que conduce sobre una ruta. Estoy segura de que él hizo alguna cosa para evitar la distancia y más segura estoy de lo que yo intenté.


Sin embargo, ni él ni yo somos violentos, así que cada uno tomó su rumbo. Y comenzó una nueva etapa en mi vida. En la que poco a poco me adapté y en lo general estoy orgullosa de mí.


No voy a negar el impacto del tiempo de cambio. Es como dar un paso en un mundo desconocido y amenazante, bueno cuando menos en mi caso, pues estaba triste. Mi gran sorpresa ha sido que cada paso que se doy en ruta a dónde quiero ir, me invita a descubrir que sí se puede. Creo también que para ello es importante no desperdiciar energía angustiada por no lograrlo, por ejemplo, angustiarme porque de la regadera no sale bien el agua. Ok voy a resolver compro la cebolla (regadera) listo. Voy a la tienda y elijo una que sólo tiene hoyos alrededor y en medio, y vaya. resulta como un paraguas y ahí descubrí que la frustración sobre la tristeza se vuelve estrés.


Finalmente la cambie por una que me recomendaron y explicaron el resultado, la instalación y todo lo demás, junto a la recomendación de que le debo limpiar los hoyitos cada 6 meses.

Entonces pensé: si, se trata sólo de enfrentar lo que toca. Mientras más pronto se resuelva, menos estrés genera. Así aprendí que atender esas “pequeñas cosas” son buenas oportunidades para crecer.