HAY TANTOS MOSQUITOS


Creo que esta referencia a los mosquitos resulta en este momento conveniente, pues si bien los insectos son una realidad en nuestra vida, difícilmente podemos convivir con ellos ya que pican, dañan, transmiten estados de salud inconvenientes y demás, de ahí que por lo regular cuando aparecen nos damos a la tarea de eliminarlos. Si bien no todas las personas los aniquilan la mayoría procuramos alejarlos para que no nos fastidien el momento.

Así como ellos, hay pensamientos, que nos resultan tan incomodos que permitirlos en nuestro ser provocan igual o mayor número de malestares en nuestra existencia.

Sin embargo, no siempre actuamos para eliminarlos, es más algunas veces hasta los alimentamos procurando con ello que permanezcan y sigan dañando a nuestra persona, relaciones y proyectos.

Así como los mosquitos (insectos), los mosquitos del pensamiento resultan difíciles de atrapar para alejarlos, en ocasiones nos parece que es una tarea difícil de cumplir. Pero si observamos el daño que nos provocan, supongo que tener una batalla de frente contra ellos nos aportara más beneficios que mantenerlos.

¿Cómo identificarlos?, podemos encontrar que estos mosquitos de pensamiento son esas ideas que no nos conducen a una acción positiva, tal vez buscan venganza, originan resentimientos o nos generan culpa.

En otros casos nos llevan a compararnos con desventaja consiguiendo con ello disminuirnos y restarnos posibilidades.

También están aquellos que nos llevan a fantasear con la convicción de que las acciones de los demás deben ajustarse a eso que pensamos, lo que como negativa consecuencia nos trae la desilusión.

No importa cómo se presenten, lo fundamental es darnos cuenta de la manera en que nos dañan o limitan el potencial para cumplir con aquello que nos proponemos.

La propuesta es aprender a detectar su zumbido, “atraparlos”, corretearlos hasta conseguir que no se presenten más y dejen de dañar nuestro bienestar.

No más mosquitos en mi pensamiento.